El interés compuesto es la fuerza más poderosa del universo

Se dice que en cierta ocasión un periodista se acercó a Albert Einstein y le pregunto sobre cuál era, en su opinión, la fuerza más poderosa del universo. A lo que éste respondió: “El interés compuesto es la fuerza más poderosa del universo”

Seguramente ya conoces el concepto del interés compuesto asociado a una inversión o a un préstamo, pero también es muy posible que nunca te hayas aproximado a conocer el verdadero potencial financiero que esconde tras este concepto.

Cuando hablamos de rentabilidad nos referimos al beneficio que obtenemos de invertir una cantidad determinada de dinero durante un tiempo y un determinado tipo de interés. Este último concepto se refiere, a su vez, al porcentaje de dinero que recibiremos por realizar esa inversión durante el tiempo fijado.

A modo de ejemplo podemos decir que si invertimos 10.000 euros durante un año a un tipo de interés del 10 por ciento obtendremos una rentabilidad o beneficio de 1.000 euros . Hasta aquí nada nuevo que no sepas. La cuestión a considerar es qué sucedería si invertimos esa misma cantidad de dinero, pero en este caso durante un período de 10 años.

Para comprobar la “magia” del interés compuesto vamos a hacer una comparativa respecto al interés simple y así apreciaremos que Einstein tenía razón cuando tan socarronamente afirmó que el interés compuesto es la fuerza más poderosa del universo.

En el interés simple el beneficio o rentabilidad que se obtiene al vencimiento no se suma para el año siguiente al capital para poder generar mayor rentabilidad. Al final de cada año se cobra la parte vuelve estipulada previamente y el capital inicial a ser invertido en las condiciones pactadas.

Hasta hace unos años era muy frecuente que las entidades bancarias ofrecieran productos financieros basados ​​en el interés simple. Los comerciales de la banca nos convencían de lo “fantástico” que era cobrar todos los años unas rentabilidades que podrían ser gastar de cara a las vacaciones de verano, pensando en un viaje o en las compras navideñas. El resultado es que al llegar al final del periodo de inversiones tan solo recibíamos el capital inicial aportado puesto que las ganancias las habíamos utilizado en gastar y consumir. ¡¡Adiós, dinero !!

Las principales características del Interés Simple  son:

  • El capital inicial es el mismo durante todo el periodo de la operación.
  • El interés no varía durante cada período de la operación, aunque puede ser distinto para cada período. Por ejemplo, el primer año el interés puede ser del 3%, el segundo del 3,5%, el tercero del 4% y así ir aumentando un 0,5% hasta llegar a un determinado número de años.
  • La tasa de interés siempre se ha de aplicar sobre el capital inicial invertido.

 

Las principales características del Interés Compuesto  son:

En el interés compuesto las ganancias de cada periodo se reinvierten sumándose al capital inicial. Se trata de un “interés sobre el interés” ya que el capital crece al final de cada uno de los periodos y el interés calculado sobre un capital mayor también crece.

  • El capital inicial aumenta en cada periodo debido a que los intereses se suman y se van acumulando
  • El tipo de interés se aplica sobre un capital que va creciendo cada período.
  • Los intereses ganados son cada vez mayores.

 

Comparemos el poder del interés compuesto frente al interés simple

Por poner un ejemplo comparativo imaginemos ahora que vamos a invertir 10.000 euros durante 10 años a un tipo de interés del 10%. Echemos un vistazo a las siguientes tablas:

Interés compuesto e interés simple

Para el caso del interés simple ya hemos indicado que es muy común que las rentabilidades de cada periodo se gasten y no se reinviertan. Es algo propio de mentalidades consumistas y cortoplacistas. Al cabo de los 10 años la cantidad final será la misma que la inicial, es decir, 10.000 euros, pero con la desventaja de que la inflación habrá deteriorado nuestro poder adquisitivo.

Por el contrario, en el caso del interés compuesto, tal y como nos indican las flechas, las rentabilidades de cada año se suman al capital inicial, son sistemáticamente reinvertidas y al final de los 10 años de inversión la cantidad recibida, 25.938 euros , es mucho mayor que la cantidad inicial de 10.000 euros.

No cabe la menor duda de que una persona con educación financiera siempre preferirá invertir sus ahorros en productos en los que se haga uso del interés compuesto . Por supuesto también considerará otros aspectos como el tipo de interés, la fiscalidad aplicada a su producto, el prestigio de la entidad en la que invierte su capital, etc. ¿Qué parece si estos conceptos tratamos detenidamente en artículos posteriores? Todo sea un favor de recibir una adecuada educación financiera que favorezca el crecimiento de nuestra inteligencia financiera.

Nota final: Tu opinión es muy importante. Un breve comentario todos me ayudaría a mejorar este Vblog para que su información sea de más calidad y utilidad para.

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